El futuro de Chrysler.
Cuando se publicó la noticia de la venta de acciones de Chrysler a la administradora de fondos de capital Cerberus, parecía que la novela había terminado, pero ¿será cierto?
Si revisamos la historia de la corporación norteamericana, nos encontramos con crisis recurrentes que mantienen al fabricante de tiempo en tiempo. a punto de la quiebra. La primera que me tocó vivir fue a finales de los 70. La crisis petrolera hizo mella en los grandes y pesados modelos que en ese momento tenía en su catalogo la marca, llevándolos casi al punto de la extinción. En la película: Los hermanos caradura –The Blues Brothers-, podemos ver la forma en que Hollywood puede destruir un excedente de coches que no se vendieron. La manera grotesca en que se da, sirve como ejemplo del pensamiento hasta cierto punto “desechable”, que tienen nuestros vecinos. Lee Iacocca salió al rescate y con el apoyo del gobierno pudo sacar la nave a flote. Los modelos de tracción delantera hicieron su debut, para salvarlos. La filosofía del ahorro, había llegado. La última crisis viene ya con los alemanes de Daimler a bordo del barco. La cronología es como sigue: Chrysler empieza a perder dinero, llega el Dr. Dieter Zetsche, para poner orden y regresar a los números negros. Su exitosa gestión lo lleva a Alemania. La división norteamericana regresa a las cifras negativas, lo que enfurece a los germanos. El afán de estos por arreglar nuevamente a la compañía, saca a flote el orgullo estadounidense, la jactancia de superioridad de ambos acarrea un rompimiento, que culmina con la venta que se ha venido publicitando.
De un vistazo se aprecia que de los tres “grandes” (GM, Ford y Chrysler), este último es el que tiene la situación económica más favorable. Una variedad de productos interesante, que se está renovando con opciones atractivas, por lo que su perspectiva podría parecer la menos mala. Si bien uno de sus puntales, la minivan ha sufrido el embate de los Crossover, todavía mantiene su hegemonía.
Por otro lado a Mercedes le urge tomar su paso que había perdido, ya que BMW, se ha vuelto el líder indiscutible en el segmento y Audi avanza rápidamente amenazando el brillo de la estrella.
Con esto se presupone que ahora más que nunca querrán diferenciar sus modelos y regresar a los niveles de calidad y durabilidad a los que nos tenían acostumbrados.
Lo que no podemos perder de vista es la actividad principal del comprador, una compañía de fondos de inversión, es decir su mercancía es el dinero. No son al parecer entusiastas o amantes de las maquinas de cuatro ruedas, se trata de un ente en el que su principal objetivo es generar el máximo de utilidades. Que los socios del fondo reciban el mayor porcentaje. Es seguro que analizaron activos tales como el valor de la marca, del mercado, los modelos, así como los pasivos. El que más pesa: La carga que representan los trabajadores, las pensiones, los fondos de retiro y el sistema de salud. Que son los que impactan en el costo de producción de sus vehículos. Al más puro estilo de México, “sus conquistas laborales”. Los especialistas coinciden en que éste es el más trascendente problema por el que atraviesa la industria “gringa” y que los japoneses no tienen. Así deben de tener planes concretos para solucionarlos. Las medidas radicales no deben ser consideradas remotas, si las cosas no funcionan. El objetivo ser competitivos y rentables. Tratarán de eliminar las concesiones que los separan de sus competidores orientales.
Si bien el producto tendrá que renovarse y adaptarse a las nuevas condiciones del mercado, que sufre por los altos precios del petróleo, el tema laboral es el que realmente importa en este momento. Por lo que nuevos capítulos están por salir al aire de esta novela.